24 de junio de 2015

La Historia Elegida

         Siempre me gustaron las aventuras y en la biblioteca no faltan aquellos libros en donde uno puede elegir la propia.
        El silencio invade la ciudad casi despoblada, es el momento ideal para sentarme a leer una de esas historias en las que me siento protagonista. Tengo debilidad por el suspenso y como de costumbre el misterio gana en la selección. Tal vez mi yo reprimido reclama no haber sido detective. Según Freud lo reprimido es un componente del inconsciente y a decir verdad,  hay algo dentro de mí que desea convertirse en un agente secreto. Dejo de lado el análisis, preparo un café cargado, me estiro en el sofá y me dejo llevar por la intriga.
        Al tomar entre mis manos la primera página del cuento siento que la imaginación se apodera de mí y en un instante formo parte del relato, que comienza diciendo:
         “Abres tus ojos al despertar y presientes que no será un día común. Un escalofrío eriza tu piel y te alerta que algo ocurrirá. Intentas evadir la sensación y te dispones a comenzar con tu rutina, pero las líneas escritas en tu celular confirman lo que el cuerpo predecía. Sales de tu casa apurada, un minuto de demora podría costarle la vida a tu amiga. Lees el mensaje de texto: Ayúdame o David me matará.
        Los autos no te dan paso, el semáforo parece tener un rojo que perdura más de lo debido. El sudor que corre por tu frente es una señal de que los nervios comienzan a dominarte. Temes por la vida de Lisa y tu responsabilidad por salvarla te lleva hacia su departamento. Al llegar, la puerta abierta del edificio te invita a entrar sin pedir permiso. El ascensor no funciona. Tomas aire  y saltas los escalones casi de dos en dos. Tus pulsaciones aceleradas te obligan a frenar en el tercer piso. Los gritos se alcanzan a escuchar. Ella todavía vive. Recuperas la respiración y retomas la subida. Estas a un piso del séptimo y oyes el sonido de un disparo. Te detienes convencida de un final trágico. Luego de varios minutos de lágrimas contenidas, tomas valor y llamas a la policía,  pero el portero llega antes a la escena del crimen. Subes sin aliento, con el alma rodando hacia el subsuelo. Su cuerpo pinta de rubí intenso las baldosas del apartamento.”
         Mis ojos se cierran antes de llegar al final. Quizás su muerte fue sólo un sueño. En ese instante el ring del timbre de casa, me regresa a la realidad.

          -Soy Lisa -grita desde afuera.
          -Qué casualidad -contesto al abrirle-. Estaba pensando en ti.
         Lisa interrumpe mi comentario y me cuenta, con la felicidad escapándose de sus labios, que había conocido un chico y que sentía estar enamorada. Demasiada coincidencia o un aviso del destino, porque el sujeto se llamaba David.
         No quiero asustarla, pero mis extremidades empiezan a perder fuerza. Mi amiga podría estar con un asesino. Pero prefiero callar lo que pienso. Algo me dice que tengo que investigar sobre este misterio. Al irse Lisa, retomo el libro con la curiosidad de saber el desenlace, pero sólo dice: "continuará". Sin pensarlo demasiado, le hago caso a mi intuición. Paso el día recopilando información acerca de este tal David y resultó que la predicción de mi inconsciente tenía razón, había estado internado en un psiquiátrico del cual había escapado.     Luego de descubrirse la verdad, el muchacho regresa al sitio del que jamás debía haber huído. Lisa se queda pensándolo mientras acaricia el único recuerdo que le ha dejado, vestigios de locura sobre su rostro desconcertado.
         Mientras ruego que esta historia haya llegado a su fin, recuerdo a Freud: "El yo a veces abandona su conexión con el mundo exterior, fenómeno que ocurre durante el sueño".
Retomo el análisis, me preparo un café cargado, me estiro en el sofá y con otro libro entre mis manos, me dejo llevar por una nueva aventura.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente matiz referencial a Freud y su principal aporte a la ciencia oiginaria del inconciente colectivo. Me encanta como capturas el mensaje psicológico de la protagonista y los desvaneces en una historia que en pocas lineas resulta altamente atractiva.

Saludos. Psic. Laura Fernandez desde La Rioja, Argentina.

Unknown dijo...

Muy buenos tus textos Laurita. abrazos. lela

Unknown dijo...

muy buenos tus textos Laurita, te felicito. abrazos. Lela

Escritora Maria Laura Soteras dijo...

Muchas Gracias Lelita querida!!!! Abrazo fuerte.